análisis.asignar 1% de las reservas a multilaterales regionales o subregionales.
Desarrollo autofinanciado con las reservas
Los países en desarrollo tienen reservas actuales que se aproximan a los 5 billones de dólares.
Hay una brecha de 300 mil millones en inversión en infraestructura en los países en vías de desarrollo.
| AFP |
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| DESARROLLO. Según el Banco Mundial, los países en desarrollo gastan un promedio del 3% al 4% del PIB en infraestructura al año, pero se requiere invertir en 7% para mantener ritmo de crecimiento.1085876 |
Stephany Griffith-Jones
Jose Antonio Ocampo y
Pietro CaliceProject Syndicate
Una característica notable del sistema financiero internacional en la última década ha sido la rápida e importante acumulación de reservas extranjeras por parte de los países en desarrollo. Las reservas extranjeras mundiales se triplicaron de 2.1 billones de dólares en diciembre de 2001 a un nivel sin precedentes de 6.5 billones de dólares a principios de 2008, según datos del Fondo Monetario Internacional.
Los países en desarrollo en su conjunto representaron más del 80% de la acumulación global de reservas en este período, y su nivel actual de reservas se aproxima a los 5 billones de dólares.
La mitad de este volumen se concentra en los países en desarrollo de Asia, pero América Latina y África también han estado acumulando activos internacionales a un ritmo notable. Este conjunto de reservas rebasa las necesidades inmediatas de liquidez de los países en desarrollo, lo que ha conducido a una creciente creación y expansión de fondos de riqueza soberana, que tienen un nivel adicional de activos de más de 3 billones de dólares.
El aumento sin precedentes de las reservas extranjeras de los países en desarrollo se debe tanto a sus superávit de cuenta corriente como a los grandes flujos netos de capital.
Prácticamente todas las reservas de los países en desarrollo se invierten en activos de los países desarrollados, lo que ha generado un aumento neto en las transferencias de recursos del mundo en desarrollo al mundo desarrollado que, según los cálculos del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (ONU), llegaron a 720 mil millones de dólares nada más en 2007.
Aunque el crecimiento económico y la reducción de la pobreza en muchos países en desarrollo han sido impresionantes en años recientes, se necesita un aumento significativo de las inversiones en esferas como la infraestructura para mantener ese crecimiento en el futuro. Proponemos que una porción pequeña de las reservas extranjeras totales de los países en desarrollo –digamos, el 1%– se canalice a la expansión de los bancos de desarrollo regionales existentes o a la creación de bancos nuevos que inviertan en infraestructura y otros sectores esenciales.
En efecto, se reconoce que la inversión en infraestructura es un elemento clave para mantener y acelerar el crecimiento. Sin embargo, hay una gran disparidad en el financiamiento.
Según el Banco Mundial, los países en desarrollo gastan un promedio del 3% al 4% del Producto Interno Bruto (PIB) en infraestructura al año, en comparación con aproximadamente el 7% del PIB que se requiere para satisfacer las necesidades actuales de infraestructura a fin de mantener un crecimiento rápido. Esto se traduce en una brecha anual de al menos 300 mil millones de dólares.
Las altas expectativas de financiamiento del sector privado para infraestructura en gran medida no se han cumplido. La inversión privada sigue siendo limitada y concentrada tanto por países como por sectores.
Los gobiernos nacionales siguen proporcionando la mayor parte del financiamiento. La asistencia oficial al desarrollo y los préstamos de los bancos multilaterales, aunque son valiosos, siguen siendo insuficientes. En particular, hay grandes disparidades en el suministro de inversiones regionales y transfronterizas cruciales, por ejemplo en energía y carreteras.
Las instituciones financieras multilaterales deben conservar su función central en la arquitectura internacional del desarrollo y en particular en el financiamiento de la inversión para el desarrollo.
Pero las instituciones financieras regionales y subregionales de los países en desarrollo pueden y deben desempeñar un papel complementario importante y valioso. Estas instituciones dan una mayor voz y un mayor sentido de propiedad a los países en desarrollo, tienen una mayor probabilidad de recurrir a la persuasión moral que a la condicionalidad y tienden a beneficiarse de asimetrías menores de la información.
Además, los bancos de desarrollo regionales y subregionales son idóneos para proporcionar bienes públicos regionales. La creciente importancia de la integración comercial y los flujos comerciales regionales hacen que el suministro de infraestructura regional sea urgente.
La experiencia europea ofrece lecciones valiosas al respecto. En un principio, la integración comercial se apoyó en enormes inversiones en infraestructura regional, financiadas en gran medida por una institución creada específicamente para ello, el Banco Europeo de Inversiones.
Stephany Griffith-Jones es directora ejecutiva de Initiative for Policy Dialogue (IPD) de la Universidad de Columbia; José Antonio Ocampo, ex secretario general adjunto de la ONU, es copresidente de IPD; Pietro Calice es asesor de política de Christian Aid.
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