LA NEGRA MANO DE LOS ESTAMENTOS DE SEGURIDAD.
Dos más dos, más dos
1086046Roberto Brenes P.
opinion@prensa.com
Hay que reconocerle al Presidente de la República la inteligencia o la prudencia de no calcar en los decretos ley que recientemente aprobó el Gabinete, los grandes exabruptos contra los derechos personales ni la introducción de abusos discrecionales por parte del Estado. Pero en el camino han aflorado situaciones, que no es que van a suceder, sino que están sucediendo, y que muestra la negra mano de los estamentos de seguridad en temas importantes para el país, sin que medie freno ni filtro alguno de los poderes que hemos elegido.
Sigo pensando que parece mentira que estemos otra vez en esto. De la noche a la mañana un gobierno que desde ayer domingo manda menos, intenta montarnos un entramado de seguridad en unas nuevas estructuras opacas. Todo para conjurar el mito de que con ese tipo de seguridad militar, resolveremos el de la seguridad ciudadana. Es como decir que para resolver el problema de la creciente población en pobreza, hay que empezar por castrar a la población.
Aquí es necesario, de salida, hacer una advertencia, el Presidente sacó temas graves de los decretos que aprobó en Gabinete. Pero ha sido muy claro en expresar que los va a mandar para su consideración y aprobación a la Asamblea. De manera que debemos retomar el tema en la Asamblea no solo para modificar o derogar lo aprobado en Gabinete sino para impedir que se aprueben aquellos anhelos de totalitarismo que el Gabinete dejó para discutir ahora.
Cuando uno ve con más detenimiento lo ya aprobado, se ven claramente dos objetivos: el uno reformar los estamentos de seguridad y el otro hacerlo a la sombra de una estructura sin Dios, Ley ni licitaciones. Como expresó un candidato a presidente de la oposición, esta segunda parte es lo medular de la piñata financiera y quizá la razón por la que no es tan fácil pasarlo así en una Asamblea donde todos quieren un pedacito. ¿Corrupción?
En este momento la realidad es que tenemos unos organismos nuevos, con amplias facultades para gastar y robar y de los cuales no vamos a saber si lo que gastan será de verdad para pertrechar un puesto fronterizo o comprar tanquetas, “pitufos” y lacrimógenas para darnos a los ciudadanos cuando salgamos a defender la democracia republicana.
Lo serio es que la mayoría creemos que estamos ante hechos futuros. La realidad es que por omisión y comisión de este y los gobiernos anteriores, los estamentos de seguridad hoy controlan partes importantes de las decisiones del Estado. A las pruebas me remito.
Desde hace bastante tiempo el llamado Consejo de Seguridad tiene la última palabra en los temas de migración de este país. La reciente ley de Migración, una vergüenza para un país que se dice abierto y liberal, fue un decreto de gabinete sin ir a la Asamblea. Se han complicado los temas de migración con el mismo cuento de la seguridad nacional –como si los extranjeros delincuentes se tomaran el trabajo de regularizar sus papeles– haciéndole a la buena migración, los que por cierto constituye una parte importante de nuestra economía de servicios –70% del PIB–, difíciles y verdaderamente humillantes sus trámites. Mientras que el MEF y el Ministerio de Comercio se recorren el mundo atrayendo empresas e inversiones al país, a la hora de la verdad no pueden cumplirle a esas empresas los trámites migratorios, porque un gorilita, apoyado por una pléyade de abogadillos coimeros, hace casi imposible lo que cualquier nación medio desarrollada ha entendido que es parte importante de su desarrollo: atraer y retener talento.
¿Y qué me dicen de las visas “especiales” que van directamente al Consejo de Seguridad? Yo que creía que los infames apelativos de “razas prohibidas” del doctor Arias eran un tema superado. Vaya, trate, como quiso la Ciudad del Saber, de traer expertos de programación hindúes o como han querido algunos bancos para poner su tecnología al día. Intente una visa para un inversionista chino de Singapur. Esas siguen siendo razas prohibidas en el Consejo de Seguridad.
¿Y qué ha pasado con la discriminación que se hace a extranjeros en las fundaciones de interés social? Desde que alguien se le ocurrió después del 11 de septiembre que las organizaciones sin fines de lucro podrían albergar terroristas ningún extranjero puede servir en esas organizaciones, aunque sean de carácter regional o mundial. Me da vergüenza decirlo pero la Asociación de Bolsas (Bolcen) y que este año le toca presidir a Panamá, y que fue fundada en Panamá, tendrá que reincorporarse en un país de Centroamérica, porque mis colegas de las bolsas de la región por muy distinguidos y honrados, pecan de lo peor, no ser panameños.
No hay que hilar mucho para ver que todos estos abusos e imposiciones, que van a acabar asfixiando a la economía de este país y los derechos ciudadanos, tienen dos elementos comunes: Gobierno y Justicia y el Consejo de Seguridad. Entonces, ¿quiénes son los que mandan allí? No podemos seguir en Bosnia.
El autor es Presidente de la Fundación Libertad
|